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La cadena de valor del Posprocesado de Fabricación Aditiva, hoy

6 de Noviembre 12:00-13:00

La calidad superficial de los componentes fabricados por Fabricación Aditiva (SLM y EBM) es baja debido principalmente al efecto stair-step y a las partículas de polvo parcialmente fundidas. La rugosidad, concretamente (Ra) de una pieza producida por Fabricación Aditiva puede variar entre 7 y 25 μm, dependiendo de la tecnología, de los parámetros del proceso y de la geometría de la misma. La rugosidad superficial afecta a diferentes propiedades funcionales como la resistencia a la fatiga, las propiedades de fricción y la transferencia de calor. Con el fin de mejorar la calidad superficial de este tipo de componentes se pueden utilizar diferentes tipos de tecnologías de tratamiento superficial. No obstante, teniendo en cuenta la complejidad geométrica de algunas de estas piezas y de los requerimientos finales de las mismas (dependiendo de la aplicación y del sector pueden ser más o menos exigentes), es necesario seleccionar el tipo de tecnología/proceso de tratamiento superficial más adecuada para cada caso. Aunque desde la irrupción de la Fabricación Aditiva en el mercado se han utilizado diversas estrategias para el acabado superficial como el pulido mecánico, el pulido por flujo abrasivo o el fresado químico, aún es un reto llegar a pulir de modo adecuado y de forma económica piezas metálicas con geometrías altamente complicadas.

María Belén García

CIDETEC Surface Engineering

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